En DeFi puedes intercambiar, prestar, pedir prestado o aportar liquidez sin abrir una cuenta. Solo conectas tu billetera a la aplicación. Nadie revisa tus documentos y nadie puede bloquear tu cuenta.
La otra cara: tampoco hay nadie que te ayude si algo sale mal. Un error en el código, una firma equivocada o un proyecto que desaparece con los fondos pueden dejar tu saldo en cero en segundos.
Exchanges descentralizados (DEX)
En un DEX como Uniswap intercambias directo desde tu billetera. En lugar de libro de órdenes hay pools de liquidez con dos tokens, y la proporción entre ellos marca el precio. Cuanto más grande la operación frente al pool, peor el precio. A esa diferencia se le llama slippage o deslizamiento.
Prestar y pedir prestado
Protocolos como Aave o Compound conectan a quien presta con quien pide. Para pedir prestado tienes que dejar más garantía de la que recibes. Si la garantía pierde demasiado valor, la posición se liquida sola. Las tasas cambian todo el tiempo según la oferta y la demanda.
Aportar liquidez
Si pones tokens en un pool, recibes parte de las comisiones. Pero si uno de los dos tokens sube o baja mucho, aparece la pérdida impermanente: habrías tenido más guardando los tokens sin hacer nada. El rendimiento anual que muestra la pantalla no siempre lo compensa.
Los principales riesgos
Fallas en contratos, oráculos manipulados, puentes hackeados, creadores que se van con los fondos (rug pull) y sitios falsos que copian aplicaciones conocidas. Una auditoría reduce el riesgo, pero no lo elimina. Si no puedes explicar de dónde sale un rendimiento, lo más probable es que el rendimiento seas tú.